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Controlar
el progreso
Ángel Machín Báez
Hablando en términos generales, todos podemos afirmar que
el progreso es bueno, que nos proporciona un alto grado de bienestar
y nos dota de múltiples capacidades y posibilidades. Ahora
bien, también podemos asegurar que este progreso sólo
será bueno en la medida que lo sepamos controlar sin que
se vuelva contra nosotros. Pero ¿sabemos y podemos controlar
el progreso? Esta es la cuestión.
Lamentablemente, hablando en términos medioambientales, las
alarmas que suenan desde la simple observación del profano
contestan la pregunta. Hemos creado un monstruo que se llama “desarrollo
insostenible”, un monstruo que parece escaparse a nuestro
control, un monstruo que puede terminar devorándonos si no
reaccionamos con prontitud. Vean si no a dónde nos llevará
este insaciable y brutal sistema de producción y consumo
sin límites, un sistema que, además de esclavizar
y someter a las personas, devora, arrasa y agota los recursos naturales
convirtiendo el planeta en un lugar inhabitable, en una auténtica
cloaca y vertedero.
La naturaleza, con los humanos, se equivocó. Se nos concedió
libre albedrío y se esperaba de nosotros responsabilidad,
pero hemos fallado. Somos ilusos y soberbios, pero sobretodo, necios.
Tal vez el “homo estúpidus” esté próximo
a realizar su mayor hazaña: lograr su propia extinción
El
arte de la pintura
Servando Cabrera Suárez
La
extraordinaria belleza de los cuadros pintados por los genios a
través de los siglos es una recreación para la vista
y salud para el espíritu. La vocación les acompañaba
hasta su muerte y pintar era una necesidad. Leonardo Da Vinci se
levantaba de madrugada porque se le habían ocurrido unas
pinceladas concretas para un rostro. Joan Miró decía
que los cuadros los pintaba por la noche cuando estaba acostado,
pensando asteriscos y signos que plasmaba al siguiente día.
Giotto, Boticeli, pintaron extraordinarios cuadros con figuras y
colores celestiales.
La perfección en el dibujo fue Miguel Ángel, como
se puede apreciar en la Capilla Sixtina y en sus esculturas.
Los maravillosos colores de Tiziano, de Venecia, sobre todo en la
gama de los rojos; fue tan famoso en su época que iban de
muchos países de Europa a conocerle. La maravillosa majestad
y belleza de “La Giocconda” de Da Vinci, investigador
infatigable del cuerpo humano, obra incalculable, sujeta a cientos
de estudios: arte, misterio y belleza se combinan en este cuadro.
Los maravillosos frescos de de la Croix...
El mejor pintor español, si es que se puede catalogar así,
es Velázquez. “La rendición de Breda”
o “Cuadro de las lanzas”. Los colores y la posición
de las figuras... El cuadro titulado “Los borrachos”
es magnífico, incluso en la real expresión de hombres
en estado de embriaguez.
“El Greco” con sus figuras estilizadas y “El entierro
del conde de Orgáz”.
Goya merece mención aparte pues, además de pintor
extraordinario, fue el último de los clásicos y el
primero de los modernos, como bien se puede apreciar en “Los
fusilamientos”. Picasso es el genio de la pintura moderna.
Trabajó todas las corrientes pictóricas y nadie ha
llegado tan alto en vida. Salvador Dalí es el mejor surrealista;
hombre desequilibrado y excéntrico, toda su vida fue un espectáculo.
Su cuadro del Cristo crucificado tomado desde lo alto, está
en el Museo Nacional de Londres.
En cuanto a los “pintores malditos” que vamos a mencionar
a continuación, todos murieron trágicamente a una
edad aproximada a los treinta y siete años y pertenecieron
al movimiento impresionista francés, que fue al principio
rechazado por la crítica de la época, al suponer una
ruptura con el clasicismo imperante entonces.
Vincent Van Gogh, pintor holandés afincado en Francia, era
un perturbado mental, asiduo visitante de los manicomios y adicto
al alcohol. Hay un retrato muy bueno, en tonos azules, que le pintó
a su psiquiatra. Su hermano, que tenía una galería
de arte, le protegía pero nunca consiguió venderle
un cuadro. Le pagaba la habitación donde vivía, y
se dice que el cuadro que pintó de ella es el mejor de Van
Gogh.
El motivo por el cual se cortó la oreja fue una discusión
que tuvo con el pintor Paul Gauguin y al no poder alcanzarlo con
un cuchillo, en su rabiosa locura se hizo daño a si mismo.
El último cuadro que pintó se tituló “Cuervos
sobre campo de trigo”. Se suicidó dándose un
tiro en la cabeza.
Paul Gauguin, a raíz de la fuerte disputa que tuvo con Van
Gogh y sin apenas recursos económicos, emigró a las
Islas Vírgenes. Casi toda su obra está dedicada a
las aborígenes. Murió de sífilis.
Henri de Toulouse Lautrec y el cabaret “Moulin Rouge”
de París están unidos en la obra de Lautrec. Era hijo
de los condes de Toulouse, de familia adinerada; de muy joven tuvo
la desgracia de caer por las escaleras del palacio y las piernas
no se le desarrollaron debidamente, quedándose de baja estatura,
el cuerpo contrahecho y teniendo que usar bastón toda su
vida. Con la fuerte oposición de su padre decidió
vivir la bohemia de la época y alquiló una buhardilla
con la ayuda, a escondidas, de su madre. Era asiduo al cabaret donde
dibujaba a las bailarinas de can-can, baile de la época.
Amigo de las mismas y de prostitutas, a las que pintaba, salía
ebrio de madrugada, con su bastón y su sombrero estilo hongo.
Murió de agotamiento y alcohol. Amadeo Modigliani dejó
su tierra de Italia para encontrar el reconocimiento a su obra en
Francia. Pero triunfar es difícil, más aún
en París donde acuden miles de pintores de todas las razas.
Modigliani siempre tuvo dificultades económicas y se aficionó
al alcohol y otras drogas. Un marchante desaprensivo le compraba
los cuadros a veinte francos y una botella de coñac. Acabó
por las terrazas de París haciendo un dibujo por una copa.
Murió en un hospital de la beneficencia y sus amigos hicieron
una colecta para pagar el entierro. Su compañera embarazada
se suicidó arrojándose de una casa. Hace muchos años
un cuadro de Amadeo Modigliani ya se cotizaba en ochocientos millones
de las antiguas pesetas.
Alfred Sisley era hijo de un rico comerciante inglés, importador
de telas, en París. Por razones que suelen ocurrir muchas
veces, su padre se arruinó y Sisley no podía sacar
adelante a su mujer e hijos con la pintura. Tuvo grandes dificultades
económicas y acabó muriendo de cáncer.
La historia de la pintura está llena de misterio, lucha,
tragedia, amor, belleza... piense en todo esto cuando contemple
una obra de arte.
La comunicación y sus medios
Eduardo Santana Cabrera
El mundo ha cambiado menos de lo que creemos o de lo que nos quieren
hacer creer en los últimos 200 años.
En apariencia parece que sí: avances médicos, técnicos,
etc... pero ¿y lo social?, en esto creo que hemos avanzado
muy poco o nada, tan sólo les hemos dado una mano de pintura
y ya está. Lo malo es que cuando la pintura se va cayendo
por el paso del tiempo vuelven a rebrotar los mismos problemas e
incluso con más virulencia.
En un mundo que tiende a globalizarse, con unos políticos
que enmascaran continuamente sus intereses personales o de clase
en nombre del bien general y con la continua pérdida de valores
espirituales que poco a poco van creando una sociedad aséptica,
materialista e insensible, la sensación que nos queda es
que parece que todo ha cambiado sin cambiar. Me explico, igual que,
como dije al principio, desde hace 200 años, sigue habiendo
pobres y ricos, guerras, opresores y oprimidos, abusos de los poderosos
hacia los más débiles, insolidaridad. Entonces, ¿qué
pasa? Pues que el ser humano sigue mintiendo para conseguir sus
fines, antes por el miedo y la opresión, hoy con leyes, partidos
políticos, banqueros, publicidad, que en el fondo no dejan
de ser sólo mentiras pero maquilladas con el nombre de leyes,
interés social (que algún político me explique
algún día qué significa), intereses, etc.
Antes los reyes y los nobles gobernaban al pueblo según sus
intereses. Hoy son las multinacionales y los gobiernos los que lo
hacen. Cuentan, eso sí, con una desventaja que ellos mismos
han creado como mal menor y necesario: los medios de comunicación.
Pero inteligentemente lo han solucionado alejando cada vez más
de sus centros de operaciones sus explotaciones comerciales y sus
guerras.
La única esperanza que nos queda, a mi modo de entender,
es que cada vez más podamos contar con periodistas, escritores
y medios de comunicación honestos y amantes de la verdad.
Su interés y su independencia es la única tabla de
salvación que nos queda como esperanza de desenmascarar a
tanto impostor que nos amenaza con hacernos la vida más indeseable,
menos saludable y más infeliz cada día.
Por algo lo llaman, desde hace poco tiempo, el cuarto poder.
La variedad de la vida
Faustino Betancor Medina
Una de las cosas que tiene la vida, y que hace que tenga sentido,
es la variedad. Nuestra vida, y la de otros seres, ya sean animales
domésticos o salvajes, sigue por necesidad una rutina diaria
que es necesario e imprescindible llevar para la propia subsistencia.
El comer, beber, descansar, trabajar, han sido a través de
todos los tiempos las bases del sostén de vida del ser humano,
sin olvidar una de las fuentes básicas del conocimiento,
y que no es otra que el estudio.
Mediante la investigación, la lectura, o la simple mirada
a nuestro alrededor, podemos contemplar la gran variedad y colorido
de la vida.
El propio ser humano es un contraste de colorido, con su variedad
de razas y etnias, costumbres, medios de vida, creencias.
Una de las cosas básicas de necesidad, como es la comida,
tiene tan amplio color y sabor, así como variedad, que sería
imposible conocerlas todas.
La comida china, japonesa, tailandesa, europea, americana, presentan
un abanico tan amplio de manjares que una gran enciclopedia posiblemente
no las registraría todas. Sin olvidar, por supuesto, a África.
Formas de vestir, bailes, danzas, ritmos, deportes...
Así que disfrutemos de la vida. Que cada día al levantarnos
sea diferente. Que la rutina se convierta en un nuevo reto cada
día, para demostrarnos a nosotros mismos que existe algo
distinto, algo por lo que luchar.
Mi gran amiga
Bernardo Bernal Peña
Esas personas que, en el momento que las hemos necesitamos nos ayudaron,
que compartieron con nosotros nuestras penas y alegrías,
queramos o no, siempre seguirán estando presente en nuestras
vidas.
Los años transcurren y sin darnos cuenta nos vamos separando,
pero siempre existe un espacio en nuestra mente que nos hace recordar
y volver a vivir los buenos y, cómo no, los malos momentos
que hemos pasado con nuestros amigos.
Hoy tengo una gran amiga, la cual siempre está dispuesta
a ayudarme en todo lo que me haga falta, bien moralmente, culturalmente...
Estoy totalmente seguro que si alguna vez se enfada conmigo nunca
la podré olvidar, pues me ha dado una gran familia, me ha
sacado prácticamente de la calle, del alcohol... y me está
transformando de tal forma que ya casi puedo caminar con pasos firmes
dentro de nuestra sociedad.
Su nombre lo tengo totalmente grabado en mi corazón, y no
es otro que “La Obra Social de Acogida y Desarrollo”,
pues ha sido la que me ha recogido, me ha salvado de mi naufragio
mental y físico sin conocerme ni pedirme antecedentes de
ningún tipo, simplemente me recibió y me guió
y me sigue guiando por el buen camino.
Solamente puedo darte las gracias por tenerme dentro de tus muchas
amistades y amigos.
Pena de muerte
Juan Manuel Pérez Milán
Pienso en las guerras, en todas sus calamidades; no sólo
en la guerra en sí, sino en todas sus consecuencias, en los
odios que generan después de ellas.
Sólo les voy a expresar mi particular punto de vista sobre
la pena de muerte.
Para mí, como las guerras no tienen razón de ser en
absoluto, ninguna guerra es legal, pero vivimos en un mundo de violencia.
A través de la historia ha habido tribunales que han condenado
a muerte a multitud de personas. Quienes mandan matar a alguna persona
se ponen a la altura de los criminales. El hombre no tiene derecho,
nadie tiene derecho a quitarle la vida a nadie. Si nos paramos a
examinarlo detenidamente sólo quien nos la dio tiene derecho,
pero ya eso es, a mi entender, algo divino.
Todo esto conllevaría a una reestructuración del sistema
legal de los países con pena de muerte. Ya hay muchos países
que han abolido la pena capital; claro está que a los países
les viene de atrás con muchos años de abolición
en su sistema.
No entiendo como miles de personas, entre ellas cientos de niños,
pueden contemplar cómo se mata a un ser humano. Eso es oponerse
a su condición humana, y esto no es fácil para la
mentalidad de muchos países.
Ningún estado de derecho debería recoger en sus leyes
penales la pena capital. En ningún momento estará
libre de su propia conciencia,
Estamos en una sociedad en la que hay leyes y reglas que respetar;
eso ha pasado a través de milenios pero esas leyes con el
tiempo se han ido modificando, tanto en lo penal como en otras actividades
como puede ser la comercial. Pero siempre tratando de ser más
justas y sin que se vulneren con facilidad.
En resumen una sociedad más limpia, transparente en cuanto
a sus leyes se refieren y donde, por supuesto, la pena de muerte
haya quedado como algo obsoleto para la legalidad y, en definitiva,
para el ser humano.
[Todos los autores de esta página son
asistentes al Taller de Comunicación del Centro de Día
de la OSDAD.
©
2007 Obra Social de Acogida y Desarrollo
Actualizado
12 Junio, 2007
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