Número 31 - Junio 2007 - Sección: Punto de mira - Especial Ampliación
 
 

José Antonio González Dávila
Periodista

Enseñar a pescar

Encomiable es la labor de acogida realizada por cualquier organización que manifieste ideales de ayuda a los más desfavorecidos. Ideales que suelen fundamentarse, casi siempre, en las creencias religiosas de los que promueven este tipo de instituciones u organizaciones.

Se cumple esta premisa en la institución que tutela la revista que ahora tienes en tus manos y que, seguro, acoges con agrado cada trimestre. No sólo por su contenido sino, además, por venir de donde viene: de la Obra Social de Acogida y Desarrollo.

Ocurre con frecuencia que las personas son conocidas más por sus apellidos que por su nombre propio, o de pila, como se decía antiguamente. Y también ocurre que el segundo apellido suele sobreponerse al primero si aquel resulta más raro o menos usual. Por poner un ejemplo de lo más doméstico o cercano, el que esto escribe es conocido en los ámbitos de amplios colectivos por “Dávila”. El “González” es, lógicamente, más común y extendido.

Aunque la palabra “desarrollo” es utilizada de forma hasta abusiva en los terrenos de la economía y la política, adquiere una mayor y más brillante dimensión cuando se aplica con la aspiración loable de sacar a flote al menos favorecido por la fortuna vital. Cuando efectivamente se cumple la máxima de que no basta con dar el pescado al que tiene hambre sino que habría que enseñarle a pescar.

La primera solución sólo sirve para conformar un mundo de estómagos agradecidos o de ciudadanos sometidos y serviles. La segunda proporciona elementos de libertad; genera ciudadanos capaces de ser autónomos y de acercarse a los parámetros de la felicidad. Aunque esta se quede sólo en un ansia inalcanzable.

Es necesaria, sí, la acogida. Pero se nos antoja mucho más importante el desarrollo. En este sentido se ha dado un paso fundamental con la ya realidad plena de los nuevos locales de la zona de Los Hoyos. Ahora sí que la Obra Social de Acogida y Desarrollo avanza y se reafirma en el contenido de su “segundo apellido”.

La formación que hasta ahora se ha venido dando en los talleres de tapizado y carpinterÌa puede dar un salto cualitativo y cuantitativo. De hecho el panorama formativo se ha ampliado con el taller de agricultura ecológico que se puso en marcha desde que adquirió el terreno para levantar las nuevas instalaciones que ahora se ponen en funcionamiento.

Bien está la acogida; es cada vez más necesaria. Pero mejor está el desarrollo. Como dijo en cierta ocasión el científico y estadista norteamericano, Benjamin Franklin, “el mejor medio de hacer el bien a los pobres no es darles limosna, sino hacer que puedan vivir sin recibirla”. En eso están, o estamos, por la ínfima parte que nos toca, en la OSDAD. Lo celebramos.

© 2007 Obra Social de Acogida y Desarrollo
Actualizado 12 Junio, 2007

 
 
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