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| José
Antonio González Dávila
Periodista
Enseñar a pescar
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Encomiable
es la labor de acogida realizada por cualquier organización
que manifieste ideales de ayuda a los más desfavorecidos.
Ideales que suelen fundamentarse, casi siempre, en las creencias
religiosas de los que promueven este tipo de instituciones u organizaciones.
Se cumple esta premisa en la institución que tutela la revista
que ahora tienes en tus manos y que, seguro, acoges con agrado cada
trimestre. No sólo por su contenido sino, además,
por venir de donde viene: de la Obra Social de Acogida y Desarrollo.
Ocurre con frecuencia que las personas son conocidas más
por sus apellidos que por su nombre propio, o de pila, como se decía
antiguamente. Y también ocurre que el segundo apellido suele
sobreponerse al primero si aquel resulta más raro o menos
usual. Por poner un ejemplo de lo más doméstico o
cercano, el que esto escribe es conocido en los ámbitos de
amplios colectivos por “Dávila”. El “González”
es, lógicamente, más común y extendido.
Aunque la palabra “desarrollo” es utilizada de forma
hasta abusiva en los terrenos de la economía y la política,
adquiere una mayor y más brillante dimensión cuando
se aplica con la aspiración loable de sacar a flote al menos
favorecido por la fortuna vital. Cuando efectivamente se cumple
la máxima de que no basta con dar el pescado al que tiene
hambre sino que habría que enseñarle a pescar.
La primera solución sólo sirve para conformar un mundo
de estómagos agradecidos o de ciudadanos sometidos y serviles.
La segunda proporciona elementos de libertad; genera ciudadanos
capaces de ser autónomos y de acercarse a los parámetros
de la felicidad. Aunque esta se quede sólo en un ansia inalcanzable.
Es necesaria, sí, la acogida. Pero se nos antoja mucho más
importante el desarrollo. En este sentido se ha dado un paso fundamental
con la ya realidad plena de los nuevos locales de la zona de Los
Hoyos. Ahora sí que la Obra Social de Acogida y Desarrollo
avanza y se reafirma en el contenido de su “segundo apellido”.
La formación que hasta ahora se ha venido dando en los talleres
de tapizado y carpinterÌa puede dar un salto cualitativo
y cuantitativo. De hecho el panorama formativo se ha ampliado con
el taller de agricultura ecológico que se puso en marcha
desde que adquirió el terreno para levantar las nuevas instalaciones
que ahora se ponen en funcionamiento.
Bien está la acogida; es cada vez más necesaria. Pero
mejor está el desarrollo. Como dijo en cierta ocasión
el científico y estadista norteamericano, Benjamin Franklin,
“el mejor medio de hacer el bien a los pobres no es darles
limosna, sino hacer que puedan vivir sin recibirla”. En eso
están, o estamos, por la ínfima parte que nos toca,
en la OSDAD. Lo celebramos.
©
2007 Obra Social de Acogida y Desarrollo
Actualizado
12 Junio, 2007
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