Número 31 - Junio 2007 - Sección: Carta del Director - Especial Ampliación
 
 

Juan Presa Rioboo
Director de PUNTO DE ENCUENTRO

El cambio es vida

Perder a mi padre este año, después de que mi madre partiera también de este mundo en 2003, ha significado para mí una nueva etapa. Sin quererlo y sin ponernos de acuerdo, quienes colaboramos en la revista hemos coincidido, curiosamente, en este aspecto de la vida, la pérdida y el cambio, en un número que iba dedicado fundamentalmente a la ampliación de servicios y a la preinauguración del nuevo centro de la entidad que sostiene esta publicación y que supondrá un salto cualitativo y cuantitativo en nuestra labor en pro de los más excluidos. Las grandes pérdidas y el sufrimiento que provocan se convierten en oportunidades de cambio, en páginas que pasan y nos llevan a otros capítulos del apasionante viaje de la vida. Son, en definitiva, lecciones que se imparten sin palabras. La fe que me honro en profesar no sólo me ha permitido despedir serenamente a los artífices de este ser humano que soy, sino también retomar la perspectiva trascendente que debe presidir la existencia de todo cristiano. Se les echa de menos, sí, pero también se acepta que su camino sigue en otra realidad y no se permite uno el lujo de sentir tristeza por quien está disfrutando de una dimensión superior de la existencia.

En esto los creyentes nos empeñamos en no vivir abierta y plenamente nuestra fe, a veces por respeto a quienes no creen en la vida eterna. En ocasiones me parece que este respeto puede llegar a convertirse en un peso que no nos permite elevarnos libremente hacia ese destino celestial, base de la alegría interior del creyente. La buena noticia no es sólo que podemos liberarnos de la esclavitud de lo peor de los instintos humanos (venganza, odio, egoísmo, etc.) mediante las enseñanzas de Cristo y el poder de Dios, sino que la esperanza nos anuncia una felicidad eterna. Perdónenme esta manifestación de fe, pero precisamente la construcción del nuevo centro Dr. O’Shanahan, la pasmosa rapidez de las obras y ausencia de accidentes, la implicación de técnicos, funcionarios, voluntarios, políticos, trabajadores, y las enormes dificultades superadas me obligan casi a manifestar mi fe en Aquél que ha promovido, a través de sus instrumentos, este gran proyecto. ¿Quién puede decir ahora que Dios se olvida de los pobres?



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Actualizado 8 Junio, 2007

 
 
Portada
Carta del director
El cambio es vida
Reportaje
Preinauguración del centro
Especial
MEMORIA 2006

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Selección de noticias de infomación social
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A los ausentes
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Punto de mira José A. Glez-Dávila
Enseñar a pescar
Agricultura ecológica. Leo Marrero
Los nutrientes I
Laberintos, Esperanzas y Otras Pruebas de Vida: Aixa Lorenzo
Espejismos y certezas
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Enseñar a perder
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Podemos remediar la pobreza
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¿Por qué nace, crece y se desarrolla la Obra Social?