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| Hno.
Jesús García Barriga
Presidente de la Obra Social de Acogida y Desarrollo
Buscando la verdad
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Desde
un pensamiento humanista católico, cuyo principio es
el compromiso con la Verdad, el ejercicio de ésta en la vida
privada y pública es poco frecuente hacer referencia a la
influencia que en esta materia tuvieron San Agustín y Santo
Tomás, quienes definían la mentira con la siguiente
triple reflexión:
• La falsedad material que implica la oposición entre
la palabra y el pensamiento.
• La falsedad normal que consiste en la voluntad formal de
decir lo contrario de lo que se piensa
• La voluntad de engañar
Aún se aporta una definición más: “La
mentira es rehusar la verdad debida”.
Teniendo en cuenta estos criterios tan antiguos, aún no superados
y por lo tanto de actualidad, les invito a adentrarnos en tan importante
tema desde nuestra experiencia personal y con un lenguaje coloquial
y asequible.
En el momento actual para distinguir la mentira de la verdad lo
primero que se requiere es una formación lo más amplia
posible y, sobre todo, una conciencia rectamente formada, además
de la voluntad resuelta de buscar la verdad en todo y siempre.
Según han crecido y se han perfeccionado los canales de comunicación,
en el momento actual un potencial de ilimitadas posibilidades, no
faltan quienes la han puesto al servicio de los más variados
intereses.
Podríamos decir que han entrado en colisión abierta
el interés fundamental de mantener y propagar la verdad y
los criterios que se ajustan a ella, con una amalgama de intereses
ideológicos; pero sobre todo crematísticos, que lesionan
gravemente la autenticidad del pensamiento que rige la vida privada
y pública de los individuos, las familias y las sociedades.
Quizás la muestra “grosera” la tengamos en las
campañas electorales de los partidos políticos, cuando
todo se pone al servicio del interés del candidato que mejor
paga y más capacidad de mentir posee, lo que se denomina
“demagogia frente al adversario”. Parece normal que
se dé rienda suelta a esa escala, y todo vale con tal de
ganar al adversario.
Otro tanto hay que pensar de las campañas publicitarias agresivas.
Todo vale si se consigue vender un producto, una idea, una imagen,
una marca. Esto ocurre porque el valor no está en la verdad
sino en el resultado del propósito de quienes manejan los
medios de comunicación de masas.
Buscar la verdad, ejercer la verdad es una tarea aparentemente nada
común y muy difícil para el hombre de hoy. Cualquier
persona que ame la verdad, que la busque para incorporarla a la
vida como vivencia y experiencia de contenido personal, se ha de
enfrentar primeramente con la tarea de descubrirla, porque está
enmascarada, como diluida con la mentira.
Se nos antoja que se impone la necesidad de purificar la conceptualización.
Para podernos entender y estar seguros de hablar el mismo lenguaje,
nos encontramos las más de las veces enfrascados buscando
la verdad y controlando la mentira, sin saber muy bien donde están
los límites de ésta y aquélla.
Son muchas las ocasiones en que notamos, aún empleando términos
definidos, que quienes los emplean nos están diciendo lo
contrario de lo que esos términos o conceptos indican originariamente;
por ejemplo: amor, lealtad, sacrificio, abnegación, patriotismo,
matrimonio, familia... y un largo etcétera que es necesario
clarificar.
¿Qué nos está pasando? ¿Qué lugar
ocupa la verdad y/o la mentira en todo esto? ¿A qué
llamamos verdad y a qué mentira?
© 2004 Obra Social de Acogida y Desarrollo
Actualizado
7 Abril, 2005
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