Número 21 - Diciembre 2004 - Sección: Nuestro Taller
 
 

Nuestro Taller
Articulos de los integrantes del Taller de Comunicación


AUTOMEDICARSE
Hoy dice la prensa, que los canarios nos automedicamos más que el año pasado, y lo malo es que lo dice porque las intoxicaciones crecieron un 50% más que el año pasado, es decir, si a uno le duele la garganta, lo que no puede es tomar un antibiótico así sin más, pues es muy probable que no le haga nada, bueno sí, estropearle el estómago, o la cabeza, o yo que sé. Señores, que somos muy amigos de tomar mejunges por cualquier dolencia. Más de uno de vosotros seguro que guarda en su taquilla algún que otro potingue que, en determinado momento utilizará para el dolor de cabeza, estómago, garganta, etc. Pero la prensa no sólo dice eso, sino que son cada vez más los que por automedicarse acuden a urgencias e incluso quedan internados en el hospital a causa de intoxicaciones, causantes de picores en la piel, dolores de cabeza o fuertes diarreas. Cuando nos duela algo consultemos al médico, en nuestro caso a Rafa, el os dirá lo que tenéis que hacer, y sino tomar un orégano de los montes de Artenara que a buen seguro no os causará ningún mal, como mucho, mucho, lo mearéis.
Alberto León


EL BALOMPIÉ
Como podemos olvidarnos de un tema tan de actualidad; actualidad permanente, diría yo, desde que la practica del balompié, nombre originario de lo que hoy llamamos fútbol, apareció en el mundo. De oídas nos viene a la memoria la época de Ricardo Zamora, Pepe Samitier, Gorostiza, Ciriaco o Quincoces y una pléyade de grandes futbolistas.
Posteriormente, allá por los 50, viene a nuestra memoria la gloriosa época de Eizaguirre, Ramallet, Acuña, Blasco, Zarra, Panizo, Gainza, Basora, Molowny, Silva, Mugica, Miguel (El Palmero), etc...
Esos si que eran Maestros del esférico, que sin llegar a ganar cifras astronómicas como las que hoy ganan nuestros rompebotas, hacían las delicias de los espectadores y radioyentes. Viejas glorias del fútbol Nacional.
Si echamos la vista no tan atrás, recordaremos a nuestro querido Arconada, así como a los Carrasco, Buyo, Santillana, Marcos, Víctor, Butragueño, el malogrado Julio Alberto, Vaquero, Santos Ovejero, el siempre recordado Juanito, Goicoechea, que más saltó por la grave lesión que causó a Maradona que por ser un excelente jugador, todo ello sin desmerecer su labor. Está claro que las viejas glorias del fútbol nacional nos hicieron disfrutar de lo lindo. Hoy, el fútbol se ha convertido en un negocio, donde la publicidad y las caras bonitas son la mejor atracción, dejando a un lado el carácter deportivo, verdadera esencia del deporte del balón.
Don dinero, que lo puede todo, se ha encargado de manipular incluso las conciencias, de ahí que echemos de menos la pureza del balonpié.
TALLER

NIÑOS HOY, ADULTOS MAÑANA
Hace pocos días tuve la feliz oportunidad de observar como un niño de apenas cuatro añitos, depositaba muy serio él, en una papelera a la cual casi ni llegaba, una pequeña caja de cartón y su correspondiente cañita de un zumo que había terminado. A simple vista, pudiera parecer que el hecho no reviste gran importancia, sin embargo, a poco que pensemos, caemos en la cuenta de que efectivamente, si la tiene. A mi juicio, el pequeño estaba dando toda una lección a más de uno que, siendo mayores no tienen el cuidado necesario, ni siquiera se preocupan lo más mínimo porque reine el buen orden y limpieza. Después de ver la actuación del niño, a cualquiera se le pasa por la mente que detrás de esto, existe la preocupación de un mayor para que el muchacho se comporte debidamente en ésta u otra esfera. No olvidemos que: ”los niños de hoy son los hombres de mañana”. Si de verdad nos interesa y, pienso que sí; debemos contribuir a que su educación sea la correcta. Sólo de esta manera podremos conseguir hombres y mujeres de los cuales cualquier sociedad pueda sentirse orgullosa.
Alberto León

Y SIN EMBARGO, BEBO...
Ayer se publicó un artículo sobre las consecuencias que acarrea el consumo de alcohol y que tan acertadamente escribió un miembro de nuestro Taller. Poco tengo que añadir a tan estupendo trabajo. Las personas beben por distintas razones: frustración, mal de amores, etc... pero lo cierto es que beben, y con ello se van acostumbrando hasta llegar al alcoholismo. Se van metiendo el vicio en el cuerpo, y sus efectos te hacen sentir bien, pero lo cierto es que es un depresivo y con el tiempo te crea un sentimiento de insatisfacción del que crees poder salir cada vez que bebes, pero no es así. A parte de dejar de comer, notarás como tu capacidad receptiva, es decir, de asimilación, es más baja respecto a todo. Tus estímulos son menos intensos, ello también crea problemas de impotencia, a pesar de lo que muchos podáis pensar o decir. Y en fin, para qué seguir contando si todos los que lo padecemos sabemos a la perfección sus consecuencias. El alcoholismo no se cura, pero se puede parar con la abstención.
Juan M. Pérez Milán

GUAGUAS Y JUAN DE QUESADA
La imagen lo dice todo.
Está claro los problemas que entraña el paso de las guaguas por nuestra calle: que en ocasiones bajan a velocidades poco acordes con la vía.
1º Peligro para el viandante. Más de uno ha visto peligrar sus "orejas" al paso del citado vehículo amarillo. Si bien hasta hoy no ha pasado nada, el susto que nos llevamos cuando la tenemos encima es considerable; 2) Roce con los coches: no es tan preocupante como lo anteriormente expuesto, pero, a nadie le gusta montarse en su coche y ver que le falta un espejo, o que tiene un arañazo en un lateral. A todo esto le hemos querido dar soluciones, todas ellas a nuestro parecer, bastante sencillas:
1º Prohibir el aparcamiento y hacer la vía un poco más ancha.
2º Ampliar la calle suprimiendo el jardín, que tanto luce y alegra nuestro paso por dicha vía de Juan de Quesada.
3ºDesviar las guaguas por la carretera del norte o autovía.
La solución a esto pasa por controlar la velocidad a base de los tan temidos rádares, limitándola a 40 Km/h., o sembrar la calle de badenes, so pena de cargarnos la suspensión del coche.
Lo que está claro es que los vehículos, en especial las guaguas, significan un grave peligro para los que a diario circulamos por esta calle. ¿A qué esperamos? A que suceda lo inevitable si esto persiste. Se deben tomar medidas
Taller Comunicación

LA POLUCIÓN
Algo a tener en cuenta según unas investigaciones realizadas recientemente, es el creciente índice de contaminación atmosférica. La polución que emana de los vehículos en todo el mundo, es la culpable del 80% del monóxido de carbono que va a parar a la atmósfera. Otro porcentaje importante es el procedente de fábricas, calefacciones, etc. Aún estamos a tiempo de evitar una catástrofe a largo plazo, los árboles ayudan enormemente a purificar el aire que respiramos, por eso no debemos seguir con la tala indiscriminada de bosques; en nada nos beneficia esta práctica, ellos son los encargados de absorber el monóxido de carbono y convertirlo en oxigeno, vital para la vida animal. Claro está que esto choca con los intereses de las grandes multinacionales petroleras. Hay alternativas ecológicas al petroleo, pero por su elevado coste, no las veremos proliferar en abundancia. Por tanto, y como solución de urgencia, conservemos el medio ambiente para las futuras generaciones. Dejémosles un mundo más habitable y hermoso.
Juan Manuel Pérez Milán

TRISTE REALIDAD DEL ALCOHÓLICO
Primero vi risas y buenas palabras; vi pequeñas discusiones sin importancia; vi peleas sin sentido; vi malas caras; vi broncas en las casa; vi amenazas a los miembros de la familia; vi como pegaban a mi madre; me pegaron a mí.
Vi continuas faltas de respeto; vi a mi madre llorar mares de lágrimas; lloramos juntos muchas veces.
Vi como no llegaba el sueldo a casa; vi a mi padre sin trabajo; vi botellas rotas en la sala; limpié vómitos cada noche; me escondía cada vez que llegaba a casa.
Le vi llorar arrastrado por el suelo; le vi dormir en la calle; vi a mi hermano roto por su culpa, siguiendo sus mismos pasos; vi envejecer a mi madre prematuramente; vi como mi familia se desvanecía por una estúpida botella.
Vi morir a mi padre escupiendo sangre por la boca.
Ahora, después de todo esto: ¿Te quedan ganas de seguir bebiendo?.
Si es así, no sabes lo que haces, vuelve a leer esto. Si aún te quedan ganas, tu corres con las consecuencias.
José María Quintana

FALSA RELIGIÓN
Estoy harto, harto, harto, de tanto oír pronunciar el nombre de Dios, o el del Libro Sagrado, la Biblia, más que en vano. Todo esto a diario. A cada momento y hasta en la televisión. Sin ir más lejos, ayer, en uno de los mítines del partido republicano de los EE.UU con motivo de las próximas elecciones, oí decir a uno de sus futuros votantes algo como que Bush y sus actos eran avalados por Dios. Ustedes entenderán el por qué de mi hartura. Es evidente, que todo aquel que se precie de querer seguir los pasos de Jesús, no debería de hablar así. ¿Horrible epidemia? Esto es lo que parece. Es como si un mal invencible nos circundara cual enfermedad que corroyera las almas, y no diera tregua ni reposo alguno a las personas que de tal manera son capaces de obrar. Como algo que les impulsara sin que ellas puedan evitarlo
Alberto León




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Actualizado 7 Abril, 2005

 
 
Portada
Punto de Partida
Manuel Morales, Socio de Honor
Cuestación Navideña
Carta del director
A oscuras
Ensayo: José Mateo Díaz
¿Derecho a mentir?
Opinión: Domingo Reyes Naranjo
El mentiroso, rehén de sus mentiras
Nuestro taller
 
Actualidad: Educación familiar
Congreso AIFREF - Marzo 2005
Ensayo: Alberto Cabré
Reflexiones sobre ética y práctica publicitarias
Ensayo: Saulo Pérez Gil
Perfil del enfermo mental crónico
Opinión: Francisco de Bethencourt y Manrique de Lara
Mentira y honor
Ensayo: Agustín Melián
Estudio de la mentira
Opinión: Aixa Lorenzo
Mentiras fundacionales
Opinión: Antonio Cruz Domínguez
Las mentiras de la prensa
Encuesta: ¿Se fía usted de la gente?
Punto de Mira: J.A. Glez-Dávila
Mentiras impías (que no piadosas)
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Perfiles: Juan Sánchez Rossi
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