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La
exclusión social en Las Palmas de Gran Canaria
Resumen
del estudio realizado por la consultora EDEI para la Obra Social.
La Obra Social, en su intento permanente y primordial de atender
a los problemas más urgentes de marginación social
de su entorno, encarga, cada cierto tiempo, un estudio sobre la
realidad de las personas sin techo en Las Palmas de Gran Canaria.
La consultora especializada EDEI Consultores ha sido hasta el momento
la elegida para llevar a cabo estos estudios periódicos,
con los que la institución quiere, en la medida de lo posible,
adelantarse a los problemas con soluciones cada vez más acertadas.
El último estudio, presentado a los medios de comunicación
durante el año pasado, se realizó entre el 20 de marzo
y el 16 de abril de 2002, sobre una muestra de 732 entrevistas,
de las que 539 dieron una respuesta válida. Un grupo de entrevistadores
formados en trabajo social acudió a las zonas más
típicamente visitadas por este grupo marginal. Aparte de
darnos una idea acerca del número de personas que se hallan
en esta situación, el estudio nos permite saber más
acerca de sus inquietudes, las causas de su exclusión social
y/o familiar, el abandono personal y algunas notas más que
desde siempre han caracterizado a los llamados “vagabundos”.
Estas son algunas de las conclusiones más importantes.
Perfiles de la exclusión
El excluido social de Las Palmas de Gran Canaria, estadísticamente
hablando, es un hombre de mediana edad, de entre 25 y 44 años,
originario de la propia ciudad de Las Palmas, soltero y sin estudios
de ningún tipo (es decir, no ha obtenido el Graduado Escolar).
Lleva generalmente más de 9 años residiendo en el
mismo lugar, y a pesar de sus dificultades, no piensa en trasladarse
a ningún otro sitio. Declara ingresar menos de 150 euros
al mes, y consume distintos tipos de droga, principalmente alcohol
en cantidad, cannabis, crack, cocaína, heroína o varias
de ellas. Se dedica a la economía sumergida, a la delincuencia,
o recibe alguna ayuda de sus familiares.
Aumento de los más jóvenes
En este estudio se observa, en relación con el anterior,
un preocupante aumento de jóvenes menores de 25 años,
hasta un 10% más, en esta situación de abandono. Repiten
las mismas pautas que los más mayores, salvo que consumen
más frecuentemente cocaína y son muy aficionados a
mezclar diferentes sustancias, sobre todo alcohol y cocaína,
alcohol y crack, etc. Este dato es muy negativo en lo que respecta
al deterioro que les causa la combinación de tóxicos.
En general, el consumo de estupefacientes resulta ser un agravante
a la situación marginal, ya que les causa un importante deterioro
físico y psíquico que les impide llegar a una consciencia
de su problema, reaccionar mediante una decisión personal,
o siquiera integrarse en el circuito del empleo y acceder a unos
recursos económicos propios. Sólo después de
un tratamiento de desintoxicación y reeducación social
pueden retornar a la normalidad.
Nuevos perfiles: la inmigración
Un dato relevante en este último estudio es la aparición
de nuevos tipos de sin techo: inmigrantes de la Unión Europea
(englobando los procedentes del territorio peninsular junto con
los demás países) y subsaharianos. En los primeros
podemos destacar, además de las pautas anteriormente explicadas,
que además se dedican a la mendicidad y que no tienen ninguna
intención de acudir a ninguna institución social.
En los segundos hay algunas diferencias claras: tienen estudios
primarios, no tienen documentación legal, pernoctan en una
casa compartida y no son consumidores de drogas o las consumen esporádicamente.
La mujer y la exclusión social
En el caso de las mujeres, sigue habiendo un aumento de su presencia
en las calles, aunque si tomamos como referencia el estudio anterior,
el procentaje no ha variado significativamente. Cabe reseñar
que sus relaciones familiares son más frecuentes que las
de los hombres, y generalmente no han trabajado anteriormente. Consumen
menos drogas o al menos las consumen un menor número de ellas,
y de consumirlas lo hacen de una en una y no combinando varias sustancias,
costumbre muy extendida entre los menores de 25 años, y que
empeora mucho su perspectiva de evolución física y
psíquica, de cara a una recuperación.
Así y todo, existen varios aspectos que sería importante
resaltar con referencia al anterior estudio, y que nos indican la
evolución del problema:
• Además de insistir en la presencia cada vez mayor
de los jóvenes, ha variado el lugar de pernoctación.
Se quedan menos en la calle y más en alguna casa que comparten
con otras personas.
• Aumenta el consumo de drogas en el cómputo general.
Disminuye relativamente el de heroína y crack, quizá
porque se va conociendo más profundamente los devastadores
efectos de su consumo, pero aumenta el de cannabis y el de cocaína,
y lo que es peor, el policonsumo.
• Se reduce la frecuencia y el recurso a la mendicidad, pero
aumentan las actividades relacionadas con la economía sumergida
y la delincuencia. El nivel de ingresos, en cualquier caso, no suele
superar el tope de los 150 euros.
Las conclusiones de este estudio abundan en la preocupación
tanto de las administraciones públicas como de las organizaciones
no gubernamentales especializadas en el aumento de la población
de excluídos y la necesidad de aumentar los recursos dedicados
a ayudar a estas personas. El problema no se soluciona con un plato
de comida, ni tan siquiera con una atención más completa
durante un cierto periodo de tiempo. Es necesario involucrarse en
la recuperación de cada una de estas personas incidiendo
en las carencias que han ido acumulando a lo largo de su vida y
que les han marcado hasta el punto de excluírse del resto
de la sociedad.
JPR/Taller Comunicación
| Ficha
técnica del estudio |
Metodología:
adaptada al carácter itinerante y de difícil
acceso de la muestra
Fechas del trabajo de campo:
20/03 /2002- 16/4/2002
Definición de la muestra: personas que deambulan
o pernoctan en las calles, portales, estaciones de la
ciudad y en las que se observaba una apariencia física
inadecuada (suciedad, vestimenta), mendigos e inmigrantes
localizados en las zonas más excluidas de la capital
(barrios marginales y marginadas),
Zonas en las que se entrevistó
a la muestra fueron:
San José, Zárate, Martín Freire,
San Cristóbal, Vegueta, Triana, San Telmo, Tomás
Morales, Paseo de Lugo, León y Castillo, San Nicolás
(El Risco), Mesa y López, Polvorín y Mata,
Castillo de la Luz, Mercado del Puerto, Estadio Insular,
Alcaravaneras, Club Náutico, Plaza Manuel Becerra,
Parque Santa Catalina, Las Canteras, Los Bardinos, Muelle,
Ciudad Alta, Schamman, Cáritas, Escaleritas, Guanarteme,
Miller, Tamaraceite.
Introducción de variable de control
Nš Entrevistas: 732, 193
(resp. neg.) 539 válidas
Empresa: EDEI Consultores. |
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Actualizado
16 Noviembre, 2004
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