Número 15 - Junio 2003 - Sección: Perfiles
 
 

Salvador García Rodríguez


Salvador fue el menor de 11 hermanos, hijo póstumo como consecuencia de la Guerra Civil española, vino al mundo el 16 de febrero de 1938 en la ciudad de Telde, Gran Canaria.

Su madre, viuda y sola, tuvo que sacar adelante a esta gran familia, trasladándose a Las Palmas, concretamente al Puerto, donde llevó al pequeño Salvador al colegio Luis Antunez, de los Hermanos de La Salle, donde adquirió sus primeros conocimientos. Cuando contaba alrededor de los 13 años pasó al colegio Salesiano, donde le enseñaron el oficio de sastre.

A los 21 años, ya casado y con la primera de sus siete hijos ya nacida, tiene que cumplir el Servicio Militar en Melilla, donde le destinan al taller de sastrería y en el que hacía los uniformes para los oficiales del Ejército.

Una vez licenciado, cansado de la aguja y con ganas de prosperar (la familia iba en aumento), conoce a un magistrado de la época que le posibilita su entrada en el Puerto de la Luz y de Las Palmas. Forma parte de la plantilla de estibadores, y encabeza las primeras manifestaciones en pro de las mejoras laborales “cuando éstas estaban mal vistas y costaba la cárcel”, tras las cuales se consiguien los primeros objetivos marcados por los trabajadores afectados.

El porqué y cómo llegó Salvador a esta Casa hace ya 8 años obedece a las múltiples causas que afectan al complejo entramado del Ser Humano. Con todo, Salvador ha aprendido a vivir con sus deficiencias, ya que cada vez le cuesta más andar. Pero no se queja, sino que da ánimos al que está cerca o pasa a su lado. Una de las cosas que más feliz le hace es que sus nietos le lleven a pasar unos días a casa.

Tras muchas penas y trabajos, después de sufrir el abandono más absoluto, hoy Salvador García es un ejemplo de cómo dar sentido al sufrimiento sin amarguras inútiles.

Texto de Doris Benítez



© 2004 Obra Social de Acogida y Desarrollo
Actualizado 17 Noviembre, 2004

 
 
Portada
Sumario
Unidad de acción
Punto de Partida
Tejiendo la red / Cuatro vientos: mereció la pena
Opinión: Juan Presa Rioboo
La responsabilidad: respuesta oportuna
Ensayo: Enrique Sanchez, Presidente de VVO
La responsabilidad, herramienta de trabajo
Divulgación: Saulo Pérez Gil, Psiquiatra
Ortorexia, la quimera de la salud total
Nuestro taller
 
Recomendaciones:

Obituario: Antonio José O'Shanahan

MEMORIA 2002
Encuesta: Cómo se llega a la responsabilidad
Reportaje: La exclusión social en LPGC
Punto de Mira: J.A. Glez-Dávila
Predicar con el ejemplo
Centro Especial de Empleo
AFAES
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