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Tejiendo la red
Desde hace ya unos meses, en la Obra Social estamos empeñados
en enredar a las ONGs canarias. Y no somos los únicos. Asociaciones
de toda España, pero principalmente en Castilla La Mancha,
Andalucía y Navarra, y desde el Ministerio de Asuntos Sociales
nos están pidiendo una voz conjunta y fuerte para que se
nos oiga en las principales instituciones de gobierno. Las Administraciones
Públicas no están por la labor de preguntar individualmente
a cada organización sus opiniones acerca de las políticas
de reparto de ayudas sociales; y tampoco lo están para oír
las posibles sugerencias. Este hecho es perfectamente comprensible.
Logística y organizativamente sería un desastre.
Esto es, si cabe, más evidente en lo referente a la Unión
Europea. El futuro parlamento europeo, con representantes electos
de 25 países, y unos nuevos miembros con grandes atrasos
y necesidades sociales, oirá la voz de quien esté
organizado y represente a un número suficiente de agentes
sociales, colectivos, grupos...
Por esta razón se creó la EAPN (European Anti-Poverty
Network, o Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión
Social), porque las organizaciones no gubernamentales, aún
sabiéndose heterogéneas, diversas y a veces incluso
antagónicas en sus planteamientos, comprendieron la necesidad
de unirse en lo común y soportarse en lo diferente.
Estamos intentando que se haga realidad una red canaria de ONGs,
que sea capaz de poner en común sus problemáticas
y acordar unas pautas de reivindicación ante los poderes
públicos. Las políticas sociales son cada día
más importantes, a medida que las sociedades maduran y se
dan cuenta de que no pueden abandonar a su suerte a los más
débiles. Terminan descubriendo que habiendo bolsas de pobreza
y marginación no sólo el agravio moral martillea las
conciencias de quienes la conservan (la conciencia), sino que constituyen,
desde un simple punto de vista prágmático, un foco
de inestabilidad, de sufrimiento humano, de injusticia y violencia.
En ese marco de urgencia y convencimiento, siguen las conversaciones
entre un grupo de ONGs para delimitar los estatutos que regirán
la vida de la red canaria. Aún hay muchas organizaciones
que no están: unas se mantienen en un segundo plano, como
ajenas, otras indecisas, y algunas, por desgracia, no hemos podido
siquiera tomar contacto con ellos por la sencilla razón de
que desconocemos sus datos.
Si alguna de estas organizaciones está leyendo este artículo
y se acaba de enterar de este asunto, sepa que deseamos aglutinar
a cuantos más miembros mejor en esta nueva red. No duden
en contactar con nosotros.
***
Cuatro
Vientos: mereció la pena
JUAN PRESA/ Enviado especial Madrid/
Me emocioné sin poder evitarlo.
El papamóvil recorría los pequeños pasillos
vallados entre la multitud y, desde su atalaya de cristal, semiabierta
para sentir más el calor humano, Karol nos saludaba con su
anciana torpeza. A mi alrededor, la gente gritaba entusiasmada “es
él, lo he visto” y algunas jóvenes lloraban,
también emocionadas. Por un momento me pareció estar
en un concierto de Operación Triunfo. Pero no, aquellas niñas
no estaban fuera de sí, ni se desmayaban, ni portaban posters
de ningún cantante. Sólo estaban pletóricas
de ver al Papa después de 4, 6, 8 horas de espera en un aeródromo
a campo abierto, bajo un sol de justicia, sin agua apenas, regados
como manifestantes por cañones de agua que improvisó
el cuerpo de bomberos, acampados en un suelo lleno de envases, comida
tirada o miles, millones de hojas de periódico llevadas por
el viento, rodeados por miles de personas y mucha policía.
Y aún así, en medio de aquel caos multitudinario,
hambrientos y sedientos, cansados... hubo un momento para escuchar
las palabras del Papa sentados en silencio y en actitud de escucha
interior: “Echando la vista atrás en mi vida, os lo
aseguro, merece la pena seguir a Cristo”. Lo decía
un anciano de 83 años que sigue, a pesar de todo, dando un
testimonio de entereza y coherencia a un mundo dividido por la guerra
y el egoísmo. Se podrá estar de acuerdo con su línea
pastoral o no (él no dice lo que la sociedad quiere oír,
igual que Cristo fue ignorado por los dirigentes de la sociedad
judía de su tiempo) pero nadie le puede quitar ese saber
estar, esa presencia magnética y transmisora de un noséqué.
Para quienes estuvimos allí, y supongo que para muchos teleespectadores
del evento, algo muy profundo e importante latía en toda
aquella multitud. No nos asustó la exigencia y así
lo espero, seremos sus testigos.
© 2004 Obra Social de Acogida y Desarrollo
Actualizado
16 Noviembre, 2004
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