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| José
Antonio González Dávila
Periodista
Predicar
con el ejemplo
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Si
buscamos en el diccionario el significado de la palabra “responsabilidad”
y su concatenación con otros vocablos de la lengua, nos encontramos
con un rosario de acepciones e interconexiones fuera de lo común.
En varias ocasiones, por no decir siempre, se le relaciona con acciones
que determinan culpa o delito.
La definición más suave que hemos encontrado sobre
la palabra responsabilidad es la que dice: “Cargo u obligación
moral que resulta para uno del posible yerro en cosa o asunto determinado”.
Conviene subrayar lo de obligación moral. Y concretamos este
aspecto definitorio de responsabilidad en lo que concierne a los
educadores; tanto padres como docentes.
Si el educador debe estar pendiente de mostrar el camino a seguir
por el educando, teniendo en cuenta los principios de la ética
y/o la moral, una de las guías básica para que ese
camino sea firme y transitable es el de la responsabilidad ejercida.
Nos explicamos. El buen educador debe tener siempre presente el
ejemplo. Con él, con el ejemplo, cualquier explicación
sobre un concepto queda suficientemente clara.
Ejercer la responsabilidad, de modo que sea una acción tangible
por parte de las personas que estamos formando, es la mejor manera
de definir su significado. Es la mejor manera de conseguir que las
personas a las que estamos formando para que sepan hacer frente
a la dura realidad de la vida, sean, en su etapa adulta, responsables.
Estamos asistiendo a una puesta en escena social en la que los jóvenes
son acusados de irresponsables. ¿Nos hemos parado a pensar
en la responsabilidad que tenemos los mayores, fundamentalmente
los educadores (docentes y padres) en el desarrollo de esta trama?
Hora es ya de que lo hagamos, teniendo en cuenta la máxima
que nos indica que debemos predicar con el ejemplo.
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© 2004 Obra Social de Acogida y Desarrollo
Actualizado
16 Noviembre, 2004
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