| |
| Enrique
Sánchez Romero
Presidente de VVO Grupo
La
responsabilidad como herramienta de trabajo
|
 |
En
nuestros esfuerzos del día a día, tenemos, a lo largo
de nuestras vidas, muchos momentos de reflexión, de duda,
ante las obligaciones que debemos afrontar. Pequeñas obligaciones
las más de las veces y alguna decisión singular en
ocasiones. Para hacer frente a estas reflexiones, necesitamos haber
acumulado a lo largo del tiempo, un stock de razones, incentivos,
hábitos..., etc. que nos ayuden a asumir las responsabilidades
que se nos presentan. La coherencia es una virtud necesaria, que
crea en el ámbito donde actúa una sensación
de orden, de eficacia, que ayuda a ese entorno en su diario y permanente
esfuerzo.
Este sentido de la responsabilidad, que tantas veces nos lo recuerdan,
o lo recordamos, es pieza fundamental para el desarrollo de nuestro
trabajo, en nuestras relaciones familiares y con el resto de la
Sociedad.
¿Cómo se va formando? Yo creo que casi todas las cosas
importantes se consiguen con claridad en las ideas y con persistencia
en su desarrollo. Llegar a esta conclusión, tan sencilla
de explicar, es a su vez, muy positiva de conocer, pues está
en la mano de todos, con nuestras limitaciones... No es necesario
poseer grandes cualidades intelectuales ni académicas; es
suficiente con unas ideas bien decantadas y, sobre todo, un esfuerzo
constante para ponerlas en práctica.
Claro que, para ello, hay que colocar en nuestros razonamientos
la virtud de la coherencia. No vale todo, según sean las
circunstancias del entorno. Este puede matizar, activar o ralentizar
las decisiones, pero no pueden obstruírlas o tergiversarlas.
Así las consecuencias de nuestras decisiones, si son responsables,
son dobles. La más importante, la que nos da la solidez necesaria
para momentos complicados, pero además, aunque sin quererlo,
genera en tu entorno sensaciones de claridad, lealtad, eficacia,
etc.
A través de los años, voy comprobando que detrás
de las grandes personas y acontecimientos que voy conociendo siempre
hay una actitud coherente, pertinaz y responsable. No creo que sea,
pues, fruto de capacidades innatas, que también las hay,
sino de la utilización adecuada de nuestras capacidades.
Insisto: lo positivo de ello es que todos y cada uno, según
sus aptitudes e ilusiones, podemos alcanzar objetivos con la herramienta
de la responsabilidad.
Un lugar donde he tenido la experiencia de todo lo antedicho es
la Obra Social de Acogida y Desarrollo. En ella existen ideas claras,
permanentes: ayudar al que más lo necesita. Pero que esa
ayuda esté cargada de eficacia, para lo cual los medios que
sean necesarios para estos fines, personales y materiales tienen
que estar bien estructurados, con gente que sienta amor y necesidad
de ayudar a otros, y con los activos necesarios para alcanzarlos,
hasta el límite de lo posible, sin tener que llegar a lo
perfecto, pues a esa perfección no se llega, se tiende a
ella y eso, es suficiente.
© 2004 Obra Social de Acogida y Desarrollo
Actualizado
16 Noviembre, 2004
|
|