Número 15 - Junio 2003 - Sección: Divulgación
 
 

Saulo Pérez Gil
Psiquiatra

Ortorexia, la quimera de la salud total

Entre los nuevos trastornos del mundo desarrollado como la bulimia, la anorexia (aunque ya fue descrita en el siglo XVIII), la compra compulsiva o la ludopatía, se encuentra la ortorexia, término que aún no es recogido como trastorno por los textos psiquiátricos. Hoy en día no se considera trastorno o enfermedad sino comportamiento patológico detrás del cual se esconde un problema de personalidad.

La ortorexia (del griego ortho: justo, recto y exía: apetencia) es un trastorno de la conducta alimentaria que consiste en la obsesión por la comida sana, y obliga a quien la padece a seguir una dieta que excluye la carne, las grasas, los alimentos cultivados con pesticidas o herbicidas y las sustancias artificiales que pueden dañar el organismo.

Curiosamente, quienes la padecen viven tan pendientes de su dieta que acaban negándose el placer de comer y convirtiéndose en esclavos de una alimentación restrictiva y desequilibrada. El ortoréxico controla absolutamente todo lo que pasará a formar parte de su cuerpo: ingredientes, aditivos, calorías, elaboración y formas de cocción de los alimentos. Todo tiene que ser natural y “sano”, lo que supone un gran sacrificio y restricciones.

Los ortoréxicos suelen rechazar la carne, las grasas, alimentos enlatados, manufacturados o precocinados, lácteos, azúcares, harinas, refrescos, cafeína y cualquier sustancia artificial.

Ellos pretenden alimentarse a partir de alimentos biológicos, crudos o cocidos, frutas y verduras. Las vitaminas y el agua embotellada son fundamentales en su dieta y la soja parece ser una panacea.

Es normal que nos preocupemos por comer alimentos sanos, pero cuando esa conducta normal pasa a convertirse en una obsesión que entraña peligros para la salud, ya puede calificarse como ortorexia. Disminuir las grasas, la sal y los aditivos, así como aumentar la ingesta de fibra es positivo. El problema comienza cuando esto se transforma en rito y, de la preocupación aceptable por las calorías que se ingieren, se pasa a la búsqueda compulsiva de la letra pequeña de los envases para averiguar si el alimento contiene conservantes, colorantes u otras sustancias químicas que pudieran ser dañinas.

El padre de este término es el médico norteamericano Steve Bratman, quien lo empleó para diagnosticarse a sí mismo el trastorno que sufría. Él fue un fervoroso seguidor del poder de la dieta para curarlo todo -o casi todo- y alcanzar la salud. Según Bratman, el problema aparece cuando se pasa de querer hacer una dieta sana, a un régimen estricto en el que se suprimen alimentos básicos o se hacen ayunos para compensar los excesos o la ingesta de alimentos prohibidos.

Esa pretensión de la salud total a través de “filosofías alimentarias” no es más que una quimera practicada por muchos grupos como los vegetarianos, vegetalinos (prescinden además de los huevos, leche y derivados), macrobióticos, veganos (una mezcla de conducta alimentaria y filosofía), crudistas (además de vegetarianos rechazan la cocción de los alimentos), “frutistas” y otros seguidores de formas de comer restrictivas que, a menudo, conducen a la supresión de grupos de alimentos básicos, al desequilibrio dietético y la desnutrición.

Así, lo que en principio se plantea como una opción de salud acaba trayendo más perjuicio que beneficio. No hay duda de que la obsesión dietética y el seguimiento casi “religioso” de ciertos comportamientos excéntricos puede convertirse en algo patológico.

¿Padezco ortorexia?

Aunque no está lo suficientemente contrastado, existen algunos síntomas que permiten identificar a una persona ortoréxica:
• Pasa mas de 3 horas al día pensando en su dieta sana.
• Se preocupa más de la calidad de los alimentos que del placer de comerlos.
• A medida que aumenta la pseudocalidad de su alimentación disminuye su calidad de vida.
• Se siente culpable cuando se salta sus convicciones dietéticas.
• Planifica lo que va a comer al día siguiente.
• Le aísla socialmente su manera de comer.
• Gasta mucho dinero en productos dietéticamente sanos.
• Evita comidas con las que antes disfrutaba.
• Critica o desprecia a quienes no comen tan saludablemente como ellos.
• Son muy exigentes consigo mismos.
Si se identifica con más de cuatro de estas afirmaciones debe plantearse la posibilidad de que tiene un problema y tal vez necesite la ayuda de un profesional.

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© 2004 Obra Social de Acogida y Desarrollo
Actualizado 16 Noviembre, 2004

 
 
Portada
Sumario
Unidad de acción
Punto de Partida
Tejiendo la red / Cuatro vientos: mereció la pena
Opinión: Juan Presa Rioboo
La responsabilidad: respuesta oportuna
Ensayo: Enrique Sanchez, Presidente de VVO
La responsabilidad, herramienta de trabajo
Divulgación: Saulo Pérez Gil, Psiquiatra
Ortorexia, la quimera de la salud total
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