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| Saulo
Pérez Gil
Psiquiatra
Ortorexia,
la quimera de la salud total
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Entre
los nuevos trastornos del mundo desarrollado como la bulimia, la
anorexia (aunque ya fue descrita en el siglo XVIII), la compra compulsiva
o la ludopatía, se encuentra la ortorexia, término
que aún no es recogido como trastorno por los textos psiquiátricos.
Hoy en día no se considera trastorno o enfermedad sino comportamiento
patológico detrás del cual se esconde un problema
de personalidad.
La ortorexia (del griego ortho: justo, recto y exía: apetencia)
es un trastorno de la conducta alimentaria que consiste en la obsesión
por la comida sana, y obliga a quien la padece a seguir una dieta
que excluye la carne, las grasas, los alimentos cultivados con pesticidas
o herbicidas y las sustancias artificiales que pueden dañar
el organismo.
Curiosamente, quienes la padecen viven tan pendientes de su dieta
que acaban negándose el placer de comer y convirtiéndose
en esclavos de una alimentación restrictiva y desequilibrada.
El ortoréxico controla absolutamente todo lo que pasará
a formar parte de su cuerpo: ingredientes, aditivos, calorías,
elaboración y formas de cocción de los alimentos.
Todo tiene que ser natural y “sano”, lo que supone un
gran sacrificio y restricciones.
Los ortoréxicos suelen rechazar la carne, las grasas, alimentos
enlatados, manufacturados o precocinados, lácteos, azúcares,
harinas, refrescos, cafeína y cualquier sustancia artificial.
Ellos pretenden alimentarse a partir de alimentos biológicos,
crudos o cocidos, frutas y verduras. Las vitaminas y el agua embotellada
son fundamentales en su dieta y la soja parece ser una panacea.
Es normal que nos preocupemos por comer alimentos sanos, pero cuando
esa conducta normal pasa a convertirse en una obsesión que
entraña peligros para la salud, ya puede calificarse como
ortorexia. Disminuir las grasas, la sal y los aditivos, así
como aumentar la ingesta de fibra es positivo. El problema comienza
cuando esto se transforma en rito y, de la preocupación aceptable
por las calorías que se ingieren, se pasa a la búsqueda
compulsiva de la letra pequeña de los envases para averiguar
si el alimento contiene conservantes, colorantes u otras sustancias
químicas que pudieran ser dañinas.
El padre de este término es el médico norteamericano
Steve Bratman, quien lo empleó para diagnosticarse a sí
mismo el trastorno que sufría. Él fue un fervoroso
seguidor del poder de la dieta para curarlo todo -o casi todo- y
alcanzar la salud. Según Bratman, el problema aparece cuando
se pasa de querer hacer una dieta sana, a un régimen estricto
en el que se suprimen alimentos básicos o se hacen ayunos
para compensar los excesos o la ingesta de alimentos prohibidos.
Esa pretensión de la salud total a través de “filosofías
alimentarias” no es más que una quimera practicada
por muchos grupos como los vegetarianos, vegetalinos (prescinden
además de los huevos, leche y derivados), macrobióticos,
veganos (una mezcla de conducta alimentaria y filosofía),
crudistas (además de vegetarianos rechazan la cocción
de los alimentos), “frutistas” y otros seguidores de
formas de comer restrictivas que, a menudo, conducen a la supresión
de grupos de alimentos básicos, al desequilibrio dietético
y la desnutrición.
Así, lo que en principio se plantea como una opción
de salud acaba trayendo más perjuicio que beneficio. No hay
duda de que la obsesión dietética y el seguimiento
casi “religioso” de ciertos comportamientos excéntricos
puede convertirse en algo patológico.
¿Padezco
ortorexia?
Aunque no está lo suficientemente contrastado, existen
algunos síntomas que permiten identificar a una persona
ortoréxica:
• Pasa mas de 3 horas al día pensando en su dieta
sana.
• Se preocupa más de la calidad de los alimentos
que del placer de comerlos.
• A medida que aumenta la pseudocalidad de su alimentación
disminuye su calidad de vida.
• Se siente culpable cuando se salta sus convicciones
dietéticas.
• Planifica lo que va a comer al día siguiente.
• Le aísla socialmente su manera de comer.
• Gasta mucho dinero en productos dietéticamente
sanos.
• Evita comidas con las que antes disfrutaba.
• Critica o desprecia a quienes no comen tan saludablemente
como ellos.
• Son muy exigentes consigo mismos.
Si se identifica con más de cuatro de estas afirmaciones
debe plantearse la posibilidad de que tiene un problema y tal
vez necesite la ayuda de un profesional. |
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© 2004 Obra Social de Acogida y Desarrollo
Actualizado
16 Noviembre, 2004
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