Número 15 - Junio 2003 - Sección: Carta del Director
 
 

Juan Presa Rioboo
Director de PUNTO DE ENCUENTRO

La responsabilidad, respuesta oportuna


Nos encontramos en este número con otro de los pilares morales y éticos del comportamiento humano. Responsabilidad viene, etimológicamente, de respuesta, por lo tanto la responsabilidad constituye la manifestación patente y constante de la aceptación por parte de una persona de sus obligaciones, de su contribución a la sociedad, de su respuesta activa ante las necesidades y los compromisos mutuos. Sin ella no se puede esperar nada del otro, la sociedad no puede confiar a la persona ninguna tarea, y tampoco esa persona puede llegar a sentirse útil, ni parte de un grupo.

Podemos afirmar que toda persona, por muy especiales o peculiares que sean sus circunstancias, tiene siempre unas determinadas responsabilidades, y que éstas varían en grado según la posición social y el cometido laboral y personal, los talentos y capacidades, la herencia recibida de cada uno. Hasta el enfermo inválido tiene ciertas responsabilidades consigo mismo y con quienes le atienden: dar testimonio de fortaleza y de ilusión por vivir, de entusiasmo y positividad, de gratitud a la vida por lo poco o mucho que se nos ha dado; esto también es una importante contribución a la experiencia vital de quienes nos rodean. Y esa parte de nuestro aprendizaje (el ejemplo de otras personas) se ha querido relegar, si no de forma activa, sí tácitamente, a un puesto de cola en la formación humana, y sin embargo constituye el principal patrimonio para hacer frente al vivir diario. Vivir no es, ni mucho menos una técnica, sino un equilibrio, a veces misterioso, entre experiencias y sentimientos, certezas y dudas.


En nuestra cultura contemporánea occidental, que exalta valores como la individualidad, el relativismo absoluto y los derechos por encima de los deberes (esto no lo hace con alevosía pero la realidad lo evidencia), no resulta fácil hablar de la responsabilidad, porque metemos el dedo en la herida de las obligaciones, y las obligaciones exigen esfuerzo, renuncia, sacrificio, respeto... en una palabra, autocontrol. Y todo lo que cae fuera de la diversión y lo placentero, principales referencias e iconos de nuestra época para una buena parte de la sociedad, no es políticamente correcto, sino un masoquismo anticuado.

A la responsabilidad está muy unido ese “factor humano” que tan frecuentemente leemos en las noticias de accidentes y desastres. El conductor que bebió y atropelló, el controlador que no atendió, el funcionario que no se molestó en cumplir con tal norma de seguridad, el constructor que prefirió ganar más a costa de abaratar los materiales u omitir sistemas de seguridad, el industrial de la alimentación que se ahorró en materia prima y causó enfermedad en miles de personas, la industria tabaquera a la que jamás le importó la salud de los consumidores... Nuestro tejido productivo es una red que si se corta por cualquier punto deja entrar toda clase de desgracias.

La responsabilidad es también la virtud y la valentía de reconocer los propios actos aunque ello conlleve, caso de equivocación o mala ejecución, escarmiento, reprobación, rechazo.

Desgraciadamente, los ideales personales de muchos individuos se han desviado hacia territorios muy poco esperanzadores. Ser honesto hasta en las cosas pequeñas no está de moda, porque el ambiente social dominante considera que hay que vadear las obligaciones para que simplemente parezca que se cumplen. Cubrimos el expediente y llegamos, por medio de atajos, al objetivo inicial: dinero, reconocimiento social, poder, ocio, comodidad, ausencia de complicaciones, etc. La lista sería interminable. Urge concienciar a padres y educadores, a la sociedad en general, de la necesidad de recuperar la responsabilidad personal como valor en alza. De lo contrario, todos lo pagaremos muy caro porque no podremos confiar los unos en los otros, y seremos los últimos en la lista de prioridades de nuestros semejantes.
***


© 2004 Obra Social de Acogida y Desarrollo
Actualizado 16 Noviembre, 2004

 
 
Portada
Sumario
Unidad de acción
Punto de Partida
Tejiendo la red / Cuatro vientos: mereció la pena
Opinión: Juan Presa Rioboo
La responsabilidad: respuesta oportuna
Ensayo: Enrique Sanchez, Presidente de VVO
La responsabilidad, herramienta de trabajo
Divulgación: Saulo Pérez Gil, Psiquiatra
Ortorexia, la quimera de la salud total
Nuestro taller
 
Recomendaciones:

Obituario: Antonio José O'Shanahan

MEMORIA 2002
Encuesta: Cómo se llega a la responsabilidad
Reportaje: La exclusión social en LPGC
Punto de Mira: J.A. Glez-Dávila
Predicar con el ejemplo
Centro Especial de Empleo
AFAES
Perfiles: Salvador García Rodríguez
Noticias de la Obra Social
Reflexiones en Voz Alta