Los
objetivos de nuestra labor son principalmente:
1) mejorar el estado general de las personas que acuden a
nosotros;
2) guiarles o darles los medios y apoyo necesarios para que
recuperen su dignidad y se integren en la sociedad de forma
duradera o definitiva.
Una vez que la persona se ha recuperado física y mentalmente
(lo que constituye la primera fase de acogida y asistencia
básica), aplicamos una serie de programas
de rehablitación que acompañan a la persona
en dos fases más:
- Recuperación social: convivencia
con los demás residentes, hábitos de colaboración
e interacción.
- Recuperación laboral: sensación
de utilidad para la sociedad. Pequeños trabajos manuales
o intelectuales. Enseñanza de un oficio. Inserción
en programas externos de empleo. Empleo especial si procede.
Independencia.
No buscamos soluciones temporales. Ponemos al alcance de estas
personas, dentro de nuestras posibilidades, un programa completo
y ambicioso de recuperación íntegra.
El modo de acompañar a estas personas en la búsqueda
(y en el hallazgo) del sentido de su vida, de su dignidad
como personas y de su lugar en la sociedad, varía según
las características de esa persona. Sin embargo podemos
destacar algunas notas generales de ese "procedimiento":
• Ofrecimiento de ayuda gratuito y generoso
• Establecimiento de unas reglas del juego: respeto,
compromiso, límites
• Respeto por los ritmos de cada persona
• Comprensión de las limitaciones y fallos, amor
fraterno
• Proposición de valores humanos adecuados para
una vida en sociedad y para la realización personal
• Establecimiento de obligaciones y derechos: aportación
a la comunidad
• Facilitar los medios y el personal necesarios para
el éxito del proceso
• Clima familiar, profesionales cualificados y vocacionados
• Planteamiento acorde con los principios evangélicos
de amor cristiano (donación, servicio, generosidad).
• Integración de todos los elementos de la vida
del residente: familia, amigos, trabajo, espiritualidad (si
la desea), identidad, realización personal, integración
social.
Por ello su denominación es de Acogida
y Desarrollo. El objetivo final (aún cuando
su consecución resulta difícil) es que vuelvan
a la situación de la que partieron en un principio.
Y ello a partir de su propio esfuerzo, de su compromiso con
ellos mismos, del abandono de los comportamientos que los
marcaron psíquica y físicamente: el alcoholismo,
el consumo de drogas, el sinsentido de la vida...
Para
ello contamos con una plantilla de profesionales de cada ramo
que aplican sus conocimientos con rigor (también con
la suficiente flexibilidad) en una sola dirección:
la rehabilitación integral.
Esto se hace siguiendo una metodología que se ha ido
perfeccionando a través de 18 años de trabajo
y experiencias.
Una de las claves de nuestra acción es la selección
de personal que no sólo sea buen profesional de su
área sino que posea la categoría humana y espiritual
suficiente como para tratar con cariño y cercanía
a los residentes. El afecto y el apoyo emocional son tan importantes
como lo material.
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